Hello everyone!

  

Hello everyone! We are going to talk about one of the most valuable and unknown coastal ecosystems. CMER is really committed to the conservation and study of this ecosystem: Seagrass. For that, we have wanted to start this blog with a small introduction to seagrass.

They are a unique group of flowering plants that have adapted to exist fully submersed in the sea since 40 million years ago. They form dense and highly productive beds acting as ecological engineers. As a consequence of their high productivity, seagrass provide a large number of ecosystem functions and services, such as nutrient regeneration, water quality improvement, shoreline protection, creation of suitable breeding habitats (including those for species of economic relevance) biodiversity and CO2 sink. Recent estimates point out seagrass as responsible for 20% of the global carbon sequestration in marine sediments despite occupying only the 0.1% of the ocean surface being a key point of blue carbon. All these services and functions would be translate between 20,000 and 25,000 euros per hectare per year (much more than the tropical forests that provide us with about 800 euros per hectare per year).

Seagrass meadows are present in shallow coastal areas around all continents except Antarctica but account only a relatively small area of the coastal ocean (aprox 0.1%). We consider seagrass great fighters because there are few species (about 63) which face to more than 8000 macroalgaes species many of them compete with seagrass for the resources. In addition, unfortunately seagrass are also among the most threatened ecosystems of the world as a consequence of human pressure with a global decline rate of 7% yr-1 and almost 14% of all seagrass species are now considered at risk of extinction.

The European coasts are habited only by four seagrass species: Posidonia oceanica, Cymodocea nodosa, Zostera noltei and Zostera marina. Now, thanks to the recent publication called “Atlas de praderas marinas de España”, we know that Spain counts on almost 162,000 hectares of these seagrass meadows (an area equivalent to the Gran Canaria island). In the last years monitoring and conservation projects of these seagrass meadow are being carried out such as Life Posidonia Andalucia, Life Posidonia Baleares or FAMAR. Unfortunately there is a considerable gap in the knowledge of seagrass area covered around the World especially in tropical and Southern Hemisphere even in coastal so studied such as the California Golf (Cortes Sea, see this article).

The conservation and recovery of this threatened ecosystems is turning a great challenging for all. There is a critical need for a targeted global conservation effort that include a reductions of stressors derived of human pressures seagrass has to face up and, which is more important, more effort to introduce and inform regulators and the public of the value of seagrass ecosystems.

Halodule wrightii (Cala de Balandra, BCS, México)
Zostera noltei (Bahía de Cádiz, España)
Cymodocea nodosa (Bahía de Cádiz, España)


  

¡Hola a todos! Vamos a hablar sobre uno de los ecosistemas costeros más valiosos y desconocidos. CMER está realmente comprometido con la conservación y el estudio de este ecosistema: Las fanerógamas marinas. Por ello, hemos querido comenzar este blog con una pequeña introducción a las fanerógamas marinas.

Son un grupo único de plantas con flores que se han adaptado para vivir totalmente sumergidas en el mar desde hace 40 millones de años. Forman densas y productivas praderas que actúan como ingenieras del ecosistema. Debido a su alta productividad, las fanerógamas marinas proporcionan un gran número de funciones y servicios ecosistémicos, como son la regeneración de nutrientes, la mejora de la calidad del agua, la protección de la costa, la creación de hábitats de cría (incluyendo especies de relevancia económica) y enterramiento de CO2. Estimaciones recientes indican que las fanerógamas marinas son responsables del 20% del secuestro global de carbono en los sedimentos marinos a pesar de ocupar sólo el 0,1% de la superficie del océano siendo por ello un punto clave del denominado carbono azul. Todos estos servicios y funciones se traducirían entre 20.000 y 25.000 euros por hectárea por año (mucho más que los bosques tropicales que nos proporcionan unos 800 euros por hectárea por año).

Las fanerógamas marinas están presentes en áreas costeras poco profundas alrededor de todos los continentes, excepto en la Antártida, pero sólo cuentan con una superficie relativamente pequeña del océano (aprox. 0.1%). Nosotros consideramos a las fanerógamas marinas grandes luchadoras porque hay pocas especies (alrededor de 63) que se enfrentan a más de 8000 especies de macroalgas, de las que muchas compiten con las fanerógamas marinas por los recursos. Además, por desgracia, las fanerógamas marinas también se encuentran entre los ecosistemas más amenazados del mundo como consecuencia de la presión humana con una tasa de declive global del 7% anual y con casi el 14% de todas las especies en riesgo de extinción.

Las costas europeas están habitadas sólo por cuatro especies de fanerógamas marinas: Posidonia oceanica, Cymodocea nodosa, Zostera noltei y Zostera marina. Gracias a la reciente publicación «Atlas de Praderas Marinas de España«, sabemos que España cuenta con casi 162.000 hectáreas de estos ecosistemas (un área equivalente a la isla de Gran Canaria). En los últimos años se están llevando a cabo proyectos de monitoreo y conservación de estas praderas, como Life Posidonia Andalucia, Life Posidonia Baleares o FAMAR. Desafortunadamente aun existe un gran vacío en el conocimiento del área cubierta alrededor del mundo por las fanerógamas marinas especialmente en los trópicos y el hemisferio sur, incluso costas tan estudiadas como el Golf de California (Mar de Cortés, véase este artículo).

La conservación y recuperación de estos amenazados ecosistemas se está convirtiendo en un gran desafío para todos. Es necesario un esfuerzo global de conservación que incluya una reducción de los factores de estrés derivados de las presiones humanas que las fanerógamas marinas tienen que afrontar y, lo que es más importante, un mayor esfuerzo para introducir e informar a reguladores y al público general el valor de los ecosistemas de fanerógamas marinas.

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